Respuesta corta: un diagnóstico serio de IA se mueve en el orden de unos pocos millones de pesos, un piloto acotado en producción entre 8 y 25 millones, y una implementación integrada a sistemas críticos puede superar los 40 millones. La variable que más mueve el precio no es el modelo de IA: es el estado de tus datos y la cantidad de integraciones.
Esa es la respuesta que casi nadie da por escrito, y por eso el mercado sigue lleno de propuestas imposibles de comparar. Aquí va el desglose.
Cotizar IA es difícil por una razón estructural: buena parte del costo depende de cosas que el proveedor no puede ver antes de entrar. Si tus datos están dispersos en planillas, si tu ERP no tiene API, si nadie sabe con certeza cuántas consultas atiende soporte al mes, todo eso se descubre trabajando.
Frente a esa incertidumbre hay dos conductas. Una es inflar el presupuesto para cubrir lo desconocido. La otra es cotizar barato, entrar, y renegociar cuando aparezcan las sorpresas. Ambas son malas para el cliente.
La tercera opción, que es la que preferimos, es cobrar el diagnóstico por separado y cotizar la implementación después, cuando ambas partes saben de qué están hablando.
Mapeo de procesos, estado de datos, priorización de casos de uso, arquitectura y estimación de retorno. Es la parte más barata del proyecto y la que más plata ahorra, porque su función principal es descartar los casos de uso que no valen la pena.
Desarrollo de la solución e integración con tus sistemas. Aquí el costo escala con el número de integraciones, no con la sofisticación del modelo. Conectar a un CRM moderno con API documentada es rápido. Conectar a un sistema legacy sin API puede costar más que todo el resto del proyecto.
El componente que más se subestima. Cada consulta a un modelo tiene un costo de inferencia. En un agente de atención con volumen alto, ese costo mensual puede ser relevante y debe modelarse desde el diseño. Un agente que responde bien pero cuesta más que la persona que reemplaza es un fracaso caro.
A esto se suma monitoreo, revisión de calidad y ajuste continuo. Un proyecto de IA sin presupuesto de operación es un proyecto que se va a degradar.
Capacitación, gestión del cambio y documentación. Es la línea que más se recorta en las negociaciones y la que más correlaciona con que el proyecto siga vivo en el mes doce.
Con la advertencia obvia de que cada caso es distinto, y que las cifras están expresadas en pesos chilenos por ser el mercado sobre el que tenemos más datos propios, estos son los órdenes de magnitud que vemos:
Si alguien te ofrece «IA para tu empresa» por un monto fijo bajo sin haber visto tus sistemas, lo que estás comprando es una licencia de una herramienta genérica, no un proyecto. Puede estar bien, pero conviene saberlo.
Si estás armando presupuesto para IA, la recomendación práctica es reservar el primer tramo para diagnóstico y dejar el resto sin comprometer hasta tener el roadmap. Es contraintuitivo en un proceso presupuestario anual, pero evita el escenario más común: presupuesto aprobado para el caso de uso equivocado.
En So_Good hacemos exactamente ese diagnóstico, y si la conclusión es que todavía no conviene invertir, lo decimos. Conversemos.
Si estás construyendo el caso de negocio, estos dos completan el cuadro: